PRENSA

FLAMENCO TELÚRICO – CARINA LA DEBLA EN EL GASTEIG DE MÚNICH

ISABEL GRIMM-STADELMANN / Der Neue Merker, Viena

Innovadora, inusual e interpretada con la más alta precisión artística. Así se presentó en Múnich la actuación de la bailarina y coreógrafa Carina La Debla y sus músicos: Quisco de Alcalá (voz, composición de texto), Cristian de Moret (guitarra eléctrica, melódica, composición) y Álvaro Garrido (percusión), hábilmente escenificada por el efectivo y sugerente diseño de luces de luces de Torben Ahrens. Los artistas entienden su nueva interpretación del flamenco tradicional como un "homenaje a la vida", y combinan elementos de los más diversos estilos musicales y de baile de una manera inimitable. Vanguardista y terrenal (telúrico), experimental y tremendamente expresivo, caracterizado por una riqueza casi inagotable de timbres, formas de expresión y modulación musical y de danza, se abre al público un universo de creatividad, energía y poesía. 

Como bailarina de gran versatilidad y talento, Carina La Debla convence con su fascinante presencia escénica, su impresionante profesionalidad y su vertiginoso virtuosismo, tanto con trajes tradicionales como con unos sencillos pantalones vaqueros, y así transmite sin atisbo de duda que la intensidad y la magia del flamenco pueden y hasta deben ser completamente independientes de cualquier cliché folclórico.

El "viaje por el mundo de la danza y la música" está protagonizado por un guión musical que casa a la perfección con las interpretaciones dancísticas y cuenta con aportaciones individuales e inconfundibles de los tres músicos: El cantaor y, en cierto modo, el maestro de ceremonias del grupo, Quisco de Alcalá, tiene una intensidad vocal y un timbre que evocan a los famosos intérpretes de principios del siglo XX, y su lírica es una mezcla muy especial de melancolía y humor dotada de una inmediatez que puede incluso superar la barrera del idioma, inevitable en las actuaciones en el extrajero; El guitarrista, Cristian de Moret, con su gusto por la experimentación, ha sabido añadir multitud de mundos sonoros innovadores al flamenco clásico, y convence por su virtuosismo y su talento para la improvisación; y por último, pero no por ello menos importante, el percusionista, Álvaro Garrido, como investigador de sonidos y coleccionista de instrumentos, posee un sentido infalible por con una precisión casi científica con la que construye un cosmos infinito de colores tonales: probablemente no hay objeto en el mundo del que Álvaro Garrido no sea capaz de obtener música. Su virtuosismo y su especial talento para crear patrones sonoros frágiles y sostenibles, para concentrarlos en espacios tonales estables y para crear al final tejidos sonoros, ofrece la base ideal y, si se quiere, y el punto de agarre telúrico a partir de la cual crece orgánicamente la coreografía vanguardista de Carina La Debla.

Sin embargo, el viaje no termina en el escenario, en los protagonistas, sino que continúa en el público, quien tiene la oportunidad de seguir escuchando los diversos matices de sonidos y tonos, de absorber y sentir la gama rítmica de variaciones, y de esta manera sentir activamente su propia conexión con la tierra.

La sala Carl Orff no solo proporcionó un ambiente espacial ideal para "FLAMENCO TELÚRICO", sino también, de forma especialmente adecuada, un vínculo con la obra compositiva del compositor muniqués, cuya obra se caracteriza en un grado comparable por espacios sonoros innovadores, ritmos inconfundibles y una coreografía profundamente arraigada en la propia obra del compositor.  

 

 

Diario de Sevilla 16-09-2012
Diario de Sevilla 16-09-2012
Revista ANDA nº102
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