Carina, ¿porqué te gusta dar clases?

"Al dar clases me gusta hacerle llegar a cada alumno todo lo que necesite para disfrutar del compás, de la música y del movimiento a través de su cuerpo. Quiero transmitir el respeto por el arte y por el bienestar físico a la vez que proporcionar todo conocimiento y entrenamiento deseado para sentir soberanía y autonomía a la hora de bailar. Porque amo la libertad de la danza, la intensidad particular del flamenco y el universo anatómico de nuestro cuerpo. Me fascinan todos los detalles a descubrir para disfrutar cada día más y más..."

 

 

 

¿Qué clases das?

Coreografías 

En cada curso intensivo monto una sequencia coreográfica lógica, p.ej. Salida y 1a letra, segunda letra y escobilla, o final por tangos/bulerías. Explico con detenimiento la estructura y cómo se podría utilizar esta secuencia a la hora de montar cada uno quizá su propio baile. Si hay más cursos en una misma localidad y se me pide continuar sigo montando la misma coreografía. Quien haya asistido al primer curso puede añadir la nueva sequencia, pero quien no haya asistido la vez anterior, recibirá igualmente un material coherente en sí con toda la información sobre su estructura coreográfica. Me gusta que el material que monte sirva tanto para representarlo tal cual, como dentro de una creación individual de los alumnos.

 

Baile por fiesta

Para bailar en una fiesta no se necesitan pasos difíciles. Es más: se necesitan pasos sencillos que se puedan dominar perfectamente. Además, se necesita sentirse en buena compañía y algunos trucos para saber cómo improvisar: salir, bailar y recogerse mientras disfrutamos con las letras que nos cantan y con el compás que dan la guitarra y las palmas. Son trucos, pero no es magia - me gusta desmenuzar todo lo que es conveniente saber y cuando ya todo es fácil y está claro, entonces la mágia la pones tú.

 

Técnica

Diría que existen tres maneras de aprender cualquier cosa: por imitación, por inspiración y por comprensión analítica. Creo que las tres se complementan estupendamente. Y mientras la primera y la segunda prevalecen en las clases de coreografía y "por fiesta", aquí trato de acortar el camino hacia una estética flamenca mediante la observación anatómica. Se trata de comprender la lógica de nuestra anatomía en los movimientos más sencillos para extrapolarlos a los movimientos complejos con limpieza y control. Recurriendo a mi formación en danza contemporánea, ballet clásico y danza expresiva (Sistema Chladeck, Viena) me gusta profundizar en la particularidad de la técnica flamenca para conseguir mayor variedad, calidad y autonomía.

Por ejemplo es de gran ayuda tener en cuenta siempre tres cosas: dónde arranca un movimiento, con qué dinámica se realiza y dónde está el peso en cada momento.

Suena un poco seco, ¿verdad? Pero es flipante espiar la intimidad de un proceso físico, ¡os lo promento!

 

Presencia escénica

Podría pensarse que hay gente que la tiene y gente que no. Pero yo creo que todo el mundo la tiene, solo que algunos no la cultivan. Además creo que la presencia escénica es prima hermana de la presencia que podemos tenemos en cualquier momento del día y que es fruto de una sensibilidad por el espacio, el propio cuerpo y la interacción con los demás en el grupo o con el público. En la danza contemporánea investigar sobre cómo se educa esta sensibilidad forma explícitament parte del oficio desde hace ya muchos años. Adaptar estos contenidos al flamenco me parece de lo más seductor e intrigante...

 

 

¿Dónde das clases?

Doy clases donde me las piden, casi siempre en forma de cursos intensivos.

En München, Nürnberg, Ludwigsburg, Dresden, Braunschweig, Würzburg, Salzburg, Wien...

En Sevilla doy mínimo dos cursos de una semana intensiva en junio y en octubre. Clases particulares o clases para grupos individuales también siempre con gusto.

Para fechas concretas, por favor, consúlta en agenda.

 

 

 


Se hace camino al andar

Entrevista con Carina La Debla

Por Katrin Fischer 

 

Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

caminante, no hay camino

se hace camino al andar.

 

Al andar se hace camino

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

(Antonio Machado)

 

Para llegar a encontrar un estilo de baile propio no existe un camino predeterminado con premio seguro. Cualquiera que aspire a más que a la mera imitación y quiera expresar su individualidad a través del baile tiene que ir encontrando su propio camino. En un curso intensivo con Carina La Debla en Würzburg, Alemania, sus alumnos/as han adquirido mayor consciencia corporal para los movimientos y ánimo para improvisar bailando. Eso les ha proporcionado algo más de libertad para descubrir y desarrollar su propio estilo y empezaron a preguntarle a Carina acerca de su "camino hacia un estilo propio" y sus experiencias personales como flamenca alemana en España:

En Alemania das cursos intensivos de flamenco con regularidad. ¿Crees que hay una diferencia generalizada entre cómo se imparten las clases en España y en Alemania? ¿O crees que eso depende únicamente de la personalidad de cada profesor?
Quizás cabe decir que en Alemania, se aprende el flamenco principalmente de "segunda mano" y parece que de antemano se nos niega el calificativo de "flamenco auténtico". Esto crea miedo al ridículo. En España los alumnos suelen ser más lanzados y repiten lo que marca el profesor sin miedo. Pero en Alemania la gente tiene precisamente miedo a quedar mal. Necesitan una entrada más sobre seguro, introducción teórica, prácticas en un ambiente de mucha confianza y nociones analíticas antes de poderse soltar y entregar al movimiento.

¿Cómo llegaste a desarrollar tu propio concepto pedagógico?
Al principio probé con el "Venga, ¡haz esto!"-método que conocí en Andalucía, pero siempre había algunas alumnas que se bloqueaban. Entonces ví que había que acercarles el flamenco desde muchos puntos de vista para que se pudieran sentir familiarizadas y en condiciones de lanzarse a la aventura. Introduje diferentes puntos de partida como sesiones de ritomo con palmas, escuchar la música juntos, ejercicios anatómicos para la consciencia corporal, asociaciones o metáforas para los movimientos, el aspecto teatral, etc. Así poco a poco se me iban quedando claras las diferentes fases del aprendizaje del flamenco y en función de los diferentes contenidos ya creo que sé crear un guión adecuado según el perfil de cada clase. Es como dice Machado: "Se hace camino al andar."



¿Qué es lo más importante que les quieres enseñar a tus alumnos?
Me gustar
ía hacerles llegar todo lo que cada uno necesite para tratar con respeto, con soberanía y autonomía el compás, la música, la tradición coreográfica y el propio cuerpo. Porque amo la libertad de la danza, la intensidad particular del flamenco y el universo anatómico de nuestro cuerpo y me fascinan todos los detalles que nos pueden hacer disfrutar más de estas tres cosas.

Si tú fueses alumna, ¿qué es lo que más te gustaría llevarte de una clase
Ánimo, motivación, valor ante lo desconocido, ideas nuevas y buen rollo.

¿Quiénes eran los profesores/as que tuvieron mayor influencia sobre tu estilo?
En cuánto a lo ideológico Amparo de Triana, respecto a la expresividad Juana Amaya, técnicamente Eva Yerbabuena y en cuánto a mentalidad Israel Galván.

Según tú, ¿cómo se genera un estilo propio?
Esta pregunta me la hago una y otra vez. Quizás hablaría de un estilo propio en el sentido más riguroso solamente cuando artistas escriben historia: Antonio Canales, Belén Maya, Eva Yerbabuena, o Israel Galván - él incluso parece haber creado todo un universo nuevo. Por lo demás, creo que preguntar por un estilo propio me interesa sólo en un segundo lugar. Lo que más me importa es la autenticidad de quien baila. Y ésa surge automáticamente cuando la persona está absolutamente cómoda bailando, disfrutando consigo mismo, cuando defiende su individualidad, y mientras baila no esté pendiente nada más que del momento.

Como profesora, ¿de qué manera les puedes ayudar a tus alumnas a desarrollar su propio estilo?
Creando confianza. Sobre todo si hay un buen ambiente y cuando uno se siente realmente comprendido y aceptado, es cuando incluso en clase puede desplegar sus alas. Me encanta cuando, despu
és de mucho trabajo en común, limpiando movimientos, lijando irregularidades en el compás, explicaciones, esfuerzos, les puedo decir: "Última ronda! ¡Ya no analicemos más, ahora bailamos por bailar!", y cuando entonces les brillan los ojos y se abren los cuerpos y muchos realmente están sacando algo propio como por arte de magia.

¿A qué le das más importancia: a una técnica perfecta o a la expresividad? ¿O es que lo uno no es posible sin lo otro?
Creo que ya me he referido a eso. Para mí lo que tiene valor es lo auténtico; el momento en el que de repente salta la chispa. Disfruto tanto con el virtuosismo brillante como con la expresión dramática mientras sea transportada con buena presencia y goze.

Estás viviendo en Sevilla siendo bailaora alemana de flamenco. ¿Dirías que el flamenco está cambiando debido a influencias de artistas extranjeros en Andalucía?
Seguro. Los flamencos tratan cada vez más con mentalidades extranjeras, admiran la cortesía japonesa, se extrañan del silencio respetuoso de un público alemán y lo agradecen y se intercambian con artistas de disciplinas "importadas" como la danza contemporánea, el ballet, el jazz, etc. De unos años acá, ya no se está siempre entre iguales, cosa que necesariamente acaba transformando el propio horizonte.

¿Es difícil que te acepten como "flamenca alemana"? ¿Existe alguna forma de discriminación hacia los extranjeros?
En cuánto al público, les remito a dos anécdotas: Despu
és de una actuación en el Corpus de Granada dos señoras y un caballero me felicitaron detenidamente y me describieron con detalle todo lo que les había gustado de mi actuación hasta que el caballero me preguntó de dónde era. "De Munich". Se le desencajó la cara de tal manera que se dió media vuelta, desapareció y nos dejó a las tres plantadas. Al poco tiempo volvió, algo más recuperado, me tendió una vez más cordialmente la mano y me invitó ampliamente a disfrutar de una en su distinguido restaurante... En otra ocasión, después de una actuación en la Peña de Almonte, tres caballeros me estuvieron esperando a la salida para expresarme sus agradecimientos: "Esta noche nos has enseñado nuestro más auténtico ser andaluz." En cuánto a mis compañeros creo que puedo decir, que después de tantos años trabajando junto con los mismos músicos, siendo cada uno un excelente profesional de su especialidad, nos queremos y apreciamos mutuamente, apostamos por cada uno del cuadro y la nacionalidad simplemente ha perdido importancia.

¿El flamenco para ti es también una actitud ante la vida o un "arte de vivir"?
Cuando empec
é a bailar flamenco a los 14 años sí fue así. Ahora quizás sea al revés. No me identifico a través del flamenco sino que mi actitud ante la vida se va traduciendo en mi flamenco. Pero también es verdad que esta actitud se iba forjando en los años en los que más roces tenía con el mundo flamenco: los primeros cinco en Alemania, en historias que me contaban otros y con los que acabé soñando, y los siguientes nueve aquí en Andalucía, al principio en constante conflicto entre facultad y cante, familia y amigos, gitanos y payos, lo "puro" y lo "moderno". Ya llevo 20 años viviendo en Andalucía y para mí el arte de vivir se define a través de la diversidad...